MI DIA DE SUERTE


Por: “Maisa” Siltala

Es lunes en la mañana, abro mis ojos al escuchar la voz de mi mamá mexicana.

Normalmente me es difícil levantarme, pero por alguna razón tengo mucha energía esta mañana. Después de desayunar monto mi bicicleta y me voy a trabajar.

En el camino, un hombre me saluda y yo le respondo con una sonrisa.

Durante mi trabajo en la guardería puedo hacer muchas cosas divertidas con los niños: jugar, comer, colorear y platicar. Disfruto también de la simpatía de mis compañeras de trabajo. En este proyecto cada día es diferente y por esa razón, interesante.

En la tarde vemos televisión, mientras muchos de los niños, somnolientos, luchan por mantenerse despiertos. Ellos siempre quieren que los abrace, y hoy uno de ellos se queda dormido en mis brazos. Al terminar mi trabajo me despido de los niños, y uno de ellos me responde: “Adiós, te quiero!”. Al escucharlo confirmo que también ellos lo han disfrutado.

Durante el camino de regreso a casa, me detengo a comprar Tunas (a las que me he vuelto adicta), El tendero también lo sabe y ya no necesita preguntar cuantas voy a llevar.

Una vez en casa, navego un rato en Internet y platico con mi mamá en Finlandia. Me alegra saber que todo está bien allá pero que a la vez me extrañan mucho. Después de un par de horas debo terminar la conversación porque estoy muriéndome de hambre.

Mi mamá mexicana es muy buena cocinera. Hoy preparó una rica sopa de verduras, lentejas y quesadillas. De postre tomo siempre café con leche. Al terminar lavamos los trastes y limpiamos la cocina, vemos televisión y platicamos otro rato.

A las seis tengo que ir a mis clases de baile. Allí me sorprende descubrir que puedo recordar todos los pasos de la coreografía de la canción “Loca” y eso me hace feliz.

Al regresar a casa en la noche cenamos frutas y pan, y tenemos la tradicional discusión con mis papás acerca del tema: “quien va a bañarse primero”.

A eso de las 11 decido irme a dormir, pero antes de eso reflexiono acerca de las cosas que pasaron durante el día. Este fue un día normal para mí y estoy muy feliz, no porque hayan pasado cosas grandes, sino por todas las cosas pequeñas que viví. Cada día que puedo hacer sonreír a un niño, cuando puedo compartir con mi familia local y sentirme parte de ella me siento privilegiada, cuando puedo disfrutar del ritmo de un día laboral acá me hace sentir satisfecha.

Este fue un día típico, pero para mí fue un día de suerte!

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